Vives en piloto automático (y lo llamas estabilidad)

Vives en piloto automático (y lo llamas estabilidad)

Feb 19, 2026

El autoengaño tiene nombre… y consecuencias muy graves

Hay algo que hacemos casi todos. Algo elegante, sofisticado, incluso intelectual. Pero en el fondo es simple. Brutalmente simple.

Se llama Disonancia cognitiva.

Y dicho en cristiano: autoengaño.

Sí. Nos contamos una historia que suena coherente… para no aceptar que estamos viviendo algo que no queremos vivir.


 

¿Qué es realmente la disonancia cognitiva?

Es esa tensión incómoda que aparece cuando lo que piensas no coincide con lo que haces.

Por ejemplo:

Dices que valoras tu libertad.
Pero trabajas en algo que odias.

Dices que la familia es lo primero.
Pero apenas estás presente.

Dices que quieres una vida plena.
Pero sobrevives esperando el viernes.

¿Entonces qué haces? Ajustas la historia. La adornas. La justificas.

“Es un buen sueldo.”
“Es lo que hay.”
“Peor sería no tener nada.”

Y así, como quien no quiere la cosa, conviertes una renuncia en una decisión racional.

Brillante. Y peligroso.

 


 

El domingo no miente

Hazte una pregunta incómoda:

¿Qué sientes el domingo por la tarde?

Si tragas saliva pensando en el lunes, tu cuerpo ya respondió.
Tu lógica puede mentir. Tu estómago no.

Nos repetimos que estamos “fenomenal” en el trabajo, pero el cuerpo grita lo contrario. Y entonces aparece el discurso elegante:

“Es estable.”
“Tiene beneficios.”
“Es lo responsable.”

Traducido: estoy cambiando plenitud por seguridad.

Y ojo, no estoy diciendo que renuncies mañana. Estoy diciendo que seas honesto contigo. Porque cuando justificas constantemente algo que no deseas, te estás alejando de ti.

 


 

La trampa de la normalidad

Lo más cómodo del autoengaño es que no lo hacemos solos.

Tu amigo lo hace.
Tu hermano también.
Tu jefe ni te cuento.

Y como todos lo hacen, parece correcto. Seguro. Aceptable.

Es como estar en una sala llena de personas que tosen. Al principio te preocupa. A los cinco minutos, lo normalizas.

Pero que algo sea común no significa que sea sano.

El autoengaño es socialmente aceptado porque nos protege del miedo. Nos deja en la zona donde no tenemos que cuestionarnos nada.

Y cuestionarse duele.

 


 

¿Y vivir… para cuándo?

No estoy hablando de sobrevivir.
No hablo de pequeñas distracciones que anestesian el vacío.

Hablo de vivir sabiendo que esto se acaba.

Mañana puede no existir. Y no es dramatismo, es realidad.

Si hoy fuera tu último día, ¿seguirías justificando lo que haces?

Esa es la pregunta que desmonta cualquier excusa elegante.

 


 

El miedo no es el problema

Muchos creen que el obstáculo es el miedo.

No.

El miedo es parte del camino. Es la señal de que estás cruzando una frontera. El problema es quedarte quieto para no sentirlo.

Reinventarte da miedo.
Cambiar de rumbo da miedo.
Admitir que te equivocaste da miedo.

Pero seguir años en una vida que no quieres… eso también da miedo. Solo que ese miedo es silencioso y se llama resignación.

Y la resignación, a largo plazo, sale carísima.

 


 

Coherencia: el verdadero lujo

La verdadera paz no viene del sueldo, ni del título, ni del reconocimiento.

Viene de algo más simple y más difícil:

Que lo que piensas, lo que dices y lo que haces estén alineados.

Eso es coherencia.

Eso es libertad.

Eso es poder mirarte al espejo sin tener que convencerte de nada.

 


 

Una invitación incómoda (pero necesaria)

En breve volveré a abrir la membresía.

¿El objetivo?

Que más personas vivan con coherencia.
Que los domingos sean un día más —o el mejor de todos—.
Que el trabajo sea una extensión de quién eres, no una máscara.
Que entiendas que el miedo es parte del proceso, pero no la excusa para quedarte donde estás.

No se trata de dar un salto al vacío.
Se trata de dejar de mentirte.

Y eso, créeme, ya cambia todo.

Si quieres más información, puedes escribir al correo y resolver cualquier duda.

Nos vemos pronto.

 


 

Conclusión

El autoengaño no es un defecto moral. Es un mecanismo de defensa. Nos protege del vértigo de cambiar, del juicio externo, del miedo a equivocarnos.

Pero también nos encierra.

La pregunta no es si alguna vez te has autoengañado. La pregunta es: ¿vas a seguir haciéndolo ahora que lo sabes?

Porque vivir en coherencia no siempre es cómodo.
Pero es infinitamente más liviano que cargar con una vida que no sientes como tuya.

 


 

Preguntas Frecuentes

 

1. ¿La disonancia cognitiva es siempre negativa?

No. Es un mecanismo natural del cerebro. El problema surge cuando la usamos constantemente para justificar una vida que no queremos.

2. ¿Cómo sé si me estoy autoengañando?

Observa tus emociones cuando estás solo. Si necesitas muchas justificaciones para sostener una decisión, probablemente haya incoherencia.

3. ¿Cambiar de rumbo implica renunciar a todo?

No necesariamente. A veces el cambio empieza con pequeños ajustes, conversaciones honestas o nuevos proyectos paralelos.

4. ¿Es irresponsable dejar un trabajo estable si no me hace feliz?

No es irresponsable cuestionarlo. Lo irresponsable es no planificar. La clave es estrategia, no impulsividad.

5. ¿Qué gano al vivir con mayor coherencia?

Claridad, energía y paz mental. Cuando no tienes que convencerte de tu propia historia, la vida pesa menos.