No todos los coaches son iguales: la diferencia que nadie te explica
Jan 16, 2026Qué diferencia a un buen coach de otro que no lo es
Hoy vengo con el cuchillo entre los dientes.
Tranquila, tranquilo… en plan bien.
Pero si estás en ese punto en el que sientes que podrías ayudar a otros con lo que sabes, este artículo puede ahorrarte muchos tropiezos y, sobre todo, mucha confusión.
Porque sí: ayudar está de moda.
Y no todo el que se presenta como coach debería hacerlo.
La era de los coaches: ¿evolución o saturación?
Ayer estaba de tarde de playa.
Pasada por agua, por cierto.
Sí, en Bali llueve.
Y mientras miraba el mar, no pude evitar fijarme en algo curioso:
la cantidad de coaches, mentores y formadores por metro cuadrado que hay en la isla.
Bueno… en la isla y prácticamente en cualquier lugar del mundo.
Ojo, no me malinterpretes.
No me parece algo negativo. De hecho, creo firmemente que el coaching y la mentoría son la nueva forma de educación.
Una alternativa real a un sistema educativo tradicional que, seamos honestos, hace tiempo quedó obsoleto.
El problema no es ser coach.
El problema es por qué decides serlo.
Cuando el coaching nace desde el ego (y no desde el servicio)
Aquí es donde empieza el verdadero conflicto.
El problema aparece cuando alguien se convierte en coach o mentor:
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Por dinero rápido
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Por moda
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Por comodidad
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Porque “me dijeron que esto era la panacea”
Llámalo como quieras.
Pero si tu motivación principal no es ayudar, se nota.
Y el mercado —aunque tarde— siempre termina ajustando cuentas.
Yo no llegué aquí por hacer un curso
Y aquí quiero ser muy clara.
Yo no hago lo que hago porque un día me desperté inspirada y me inscribí en un curso online.
Hago lo que hago porque atravesé un proceso profundo de transformación personal.
Uno de esos procesos que no se suben a Instagram.
Doloroso. Incómodo. Brutalmente honesto.
Tuve que soltar creencias antiguas sobre prácticamente todo:
Áreas que tuve que desaprender para volver a aprender
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Mentalidad
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Salud
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Dinero
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Negocios
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Relaciones
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Liderazgo
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Felicidad
Mi nivel de ignorancia era tan grande que la vida me puso delante exactamente lo que necesitaba para cambiar.
Era eso… o acabar mal.
Vivir en piloto automático no es vivir
No hablo de una “mala vida”.
Hablo de una vida inconsciente.
En piloto automático.
Y vivir así es como manejar un coche con los ojos cerrados:
tarde o temprano, te la pegas.
No tenía la consciencia ni la experiencia necesarias para gestionar mi propia vida.
Y reconocer eso fue el primer paso real hacia el cambio.
La verdadera razón por la que quise ayudar a otros
Superar todo ese proceso fue lo que despertó en mí una necesidad casi inevitable: compartirlo.
No como estrategia de marketing.
No como modelo de negocio.
Sino como una especie de responsabilidad personal.
Un “si yo pude salir de ahí, alguien más también puede”.
Y eso marca toda la diferencia.
Por qué hoy trabajo con personas influyentes en todo el mundo
Hoy trabajo con personas influyentes, líderes y profesionales de distintos sectores y países.
¿La razón?
No es porque tenga un diploma colgado en la pared.
Es porque ven en mí un espejo.
Ven a alguien que ha recorrido el camino.
Que se ha caído.
Que se ha cuestionado todo.
Y que puede mostrar, desde la experiencia real, lo que ellos también podrían conseguir.
Eso no se estudia.
Eso se vive.
La gran diferencia entre un buen coach y uno que no lo es
La diferencia es enorme.
Un mal coach:
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Enseña teoría sin haberla encarnado
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Repite lo que otros dicen
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Busca validación y dinero
Un buen coach:
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Ha pasado por el fuego
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Acompaña desde la experiencia
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No promete atajos
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Sostiene procesos reales
Y esa diferencia… se siente.
Conclusión
Ser coach, mentor o formador no debería ser una salida fácil ni una moda pasajera.
Debería ser la consecuencia natural de un proceso profundo de transformación personal.
Porque cuando acompañas desde la experiencia, no vendes humo.
Ofreces claridad.
Y eso, hoy más que nunca, es lo que la gente realmente necesita.
Si quieres profundizar en cómo construir una marca personal auténtica y coherente con todo esto, te lo explico mucho mejor en mi último video de YouTube:
Cómo construir una verdadera marca personal.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cualquiera puede ser coach hoy en día?
Legalmente sí, pero éticamente no. Ser coach implica responsabilidad, experiencia y consciencia personal.
2. ¿Un curso es suficiente para ejercer como mentor?
Un curso puede darte herramientas, pero no criterio ni profundidad. Eso solo lo da la experiencia vivida.
3. ¿Cómo saber si un coach es realmente bueno?
Observa su recorrido, no solo su discurso. Lo que ha vivido pesa más que lo que promete.
4. ¿Es malo ganar dinero como coach?
Para nada. El problema es cuando el dinero es el motivo principal y no una consecuencia del servicio.
5. ¿La marca personal influye en la credibilidad de un coach?
Totalmente. La marca personal es el reflejo externo de tu coherencia interna.