No estás preparándote, estás escondiéndote: el perfeccionismo que te impide avanzar
Jan 09, 2026No estás preparándote, estás escondiéndote
La historia de Anabel (y probablemente la tuya)
Anabel me llamó un día con una sensación que, si soy honesto, he escuchado más veces de las que puedo contar.
Llevaba años sintiendo que podía dar mucho más de lo que estaba dando.
Tenía un gran puesto en la administración.
Un buen salario.
Reconocimiento. Estabilidad. Seguridad.
Y aun así… algo no encajaba.
No se sentía plena. Quería más. No más trabajo, sino más sentido. Más impacto. Más ella.
“Casi estoy lista” (la frase más peligrosa del mundo)
“Casi estoy lista”, me dijo.
“Solo me falta terminar mi web, pulir mi propuesta, acabar una certificación más y encontrar el momento ideal para lanzar”.
Entonces le hice una pregunta muy simple:
¿Y cuándo será ese momento ideal?
“Cuando esté todo perfecto”.
Segunda pregunta, aún más incómoda:
¿Y cuándo va a estar todo perfecto?
Silencio.
Ahí fue cuando se lo dije sin rodeos:
“Anabel, no estás preparándote. Estás escondiéndote.”
El perfeccionismo no es excelencia, es miedo bien maquillado
Aquí va una verdad que duele, pero libera:
El perfeccionismo es miedo disfrazado de productividad
No estás puliendo.
Estás postergando.
Porque mientras “te preparas”:
-
No fallas
-
No te expones
-
No te enfrentas al rechazo
-
No te enfrentas al éxito
Sí, al éxito también. Porque a veces da más miedo que las cosas funcionen… que no funcionen.
Mientras sigues preparándote, mantienes viva la fantasía de:
“Cuando esté lista, va a salir perfecto”.
Pero lanzar no es fantasía.
Lanzar es realidad.
Y la realidad implica riesgo.
Estar listo no es estar perfecto
En nuestra sesión 1:1 hicimos algo que Anabel llevaba años evitando:
Definir qué significaba “estar lista”
No “perfecta”.
Lista.
Le pregunté:
— ¿Qué es lo mínimo que necesitas para hacer tu primera venta?
— Una propuesta clara, supongo.
— ¿La tienes?
— Sí, pero…
— Entonces estás lista.
Así de simple.
Así de incómodo.
El MVP que lo cambió todo
Diseñamos su MVP (Producto Mínimo Viable) de marca personal.
Nada de logos perfectos.
Nada de webs eternamente en construcción.
Solo acción real.
Le di una única tarea:
Dos semanas. 20 conversaciones.
— Tienes dos semanas para hablar con 20 personas sobre tu propuesta.
— No para vender. Para validar.
— ¿Puedes?
“Pero mi web no está…”
— No necesitas web para tener conversaciones.
“Pero mi propuesta no está perfecta…”
— Se mejora con feedback real, no rumiando sola en tu cabeza.
“Pero…”
— Anabel. Dos semanas. 20 conversaciones. ¿Puedes?
— Puedo.
Lo que pasa cuando dejas de esconderte
Tres semanas después, había tenido 23 conversaciones.
Había cerrado su primer cliente.
Ingresos: 3.500 €.
Me escribió esto:
“Más de tres años preparándome para estar lista.
Dos semanas actuando para estar lista de verdad.
No puedo creer el tiempo que perdí.”
Y aquí es donde quiero que te detengas un segundo.
Si esto te incomoda, es porque va contigo
Si llevas meses —o años—:
-
Formándote sin lanzar
-
Ajustando sin mostrar
-
Esperando el momento perfecto
No es estrategia.
Es protección.
Y no te juzgo. Todos lo hemos hecho.
Pero el mercado no recompensa la intención.
El mercado no premia la perfección. Premia la acción.
Si sientes que estás listo para dejar de esconderte, te recomiendo que pinches en el enlace azul:
Sesiones 1 a 1 para el éxito personal y profesional con Jorge Calvo
PD: Si estás atrapado en el perfeccionismo, haz clic antes de que estas consultorías dejen de estar abiertas al público.
Conclusión
Prepararte no es malo. Es necesario.
Pero hay una línea muy fina entre prepararte y esconderte.
Cuando cruzas esa línea, la preparación deja de impulsarte y empieza a frenarte.
La claridad no llega pensando más. Llega haciendo.
No necesitas estar perfecto.
Necesitas estar en movimiento.
Y eso empieza hoy, no “cuando estés listo”.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cómo sé si me estoy preparando o escondiendo?
Si llevas mucho tiempo aprendiendo pero nada expuesto al mundo real, probablemente te estás escondiendo.
2. ¿De verdad puedo lanzar sin tener todo listo?
Sí. De hecho, así es como se lanza en la vida real. La claridad llega después de la acción, no antes.
3. ¿Qué es lo mínimo que necesito para empezar?
Una propuesta clara y personas reales con las que hablar. Nada más.
4. ¿Y si fallo?
Fallar es parte del proceso. No fallar suele ser señal de que no lo estás intentando de verdad.
5. ¿El perfeccionismo se supera o se gestiona?
Se gestiona con acción. Cada paso imperfecto le quita poder.