El día que dejas de esperar permiso y empiezas a cambiar tu vida
Feb 06, 2026Nadie le dijo a Murakami que tenía talento
Vamos a empezar por una verdad incómoda:
a Haruki Murakami nadie le dijo que era especial.
Nadie le dijo “oye, tienes madera de escritor”.
Nadie lo empujó.
Nadie le validó absolutamente nada.
Y aun así, escribió.
¿Quién demonios es Murakami y por qué debería importarte?
Murakami es escritor.
Pero no uno cualquiera.
Hablamos de alguien que ha ganado premios literarios de primer nivel, como el Premio Kafka, sin despeinarse demasiado.
Ahora bien, durante más de diez años, ser escritor no estaba en sus planes.
Nada de sueños épicos.
Nada de discursos inspiradores.
Nada de “este es mi propósito de vida”.
Tenía un bar de jazz en Tokio.
Pagaba sus cuentas.
Vivía “bien”.
Y aun así… algo no cuadraba.
Cuando todo está bien, pero nada está bien
¿Te suena?
Desde fuera, todo parecía correcto.
Desde dentro, algo no encajaba.
No era infeliz, pero tampoco estaba alineado.
No sufría, pero tampoco vibraba.
Como llevar unos zapatos bonitos… que te aprietan.
Un día cualquiera, pasó lo impensable
Un día normal.
Sin fuegos artificiales.
Sin epifanías místicas.
Murakami pensó algo tan simple como esto:
“Creo que podría escribir una novela.”
No “voy a cambiar mi vida”.
No “quiero ser escritor profesional”.
No “este es mi propósito superior”.
Solo una intuición suave.
Una corazonada.
Llegó a casa y empezó a escribir
Y aquí viene la parte que casi nadie quiere aceptar:
LLEGÓ A CASA Y EMPEZÓ A ESCRIBIR.
Sin cursos.
Sin mentores.
Sin leer 100 hilos sobre “cómo escribir tu primera novela en 28 días”.
Sin permiso.
Repito, por si tu mente intenta sabotearlo:
Llegó a casa.
Y empezó a escribir.
De nada.
No tienes que ser Murakami para cambiar tu vida
Pero sí tienes que hacer algo igual de incómodo:
escuchar cuando tu cuerpo te pide un cambio.
Porque en el momento en que tu mente empiece a decirte:
— “En mi caso no es posible”
— “Ahora no es el momento”
— “Yo no soy como él”
Exacto.
Ahí mismo.
Le habrás vuelto a regalar la partida a tu mente.
Murakami no se reinventó para “tener éxito”
Y seamos claros:
¿alguien sabe realmente qué es el éxito más allá de la basura que nos han vendido?
Murakami no se reinventó para ganar premios.
Ni para ser famoso.
Ni para demostrar nada.
Le dio la vuelta a su vida porque no era coherente con lo que sentía.
Porque donde estaba…
ya no era donde quería estar.
Y eso fue suficiente.
Nadie le dio permiso (y nadie lo estaba esperando)
No pidió validación.
No preguntó si era bueno o malo.
No esperó aplausos.
Simplemente entendió algo brutalmente honesto:
“Donde estoy ya no es donde quiero estar.”
Y actuó.
Reinventarse no siempre es huir
Aquí viene otra verdad que duele un poco:
Reinventarse no siempre significa escapar.
A veces significa admitir que la vida que llevas ya no te gusta.
Nada más.
Nada menos.
Y sí, no todo el mundo está preparado para mirarse al espejo con esa honestidad.
Solo algunos.
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No es motivación barata.
Es claridad.
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Después, desaparecerá.
Así. Sin drama. Sin avisos. Como pasan las decisiones importantes.
Conclusión
La historia de Murakami no va de talento.
Va de coraje silencioso.
De escuchar una intuición pequeña y actuar sin ruido.
De no esperar permiso.
De entender que quedarse donde ya no encajas también es una forma de rendirse.
Y tú decides.
Seguir pensando…
o llegar a casa y empezar.
Preguntas frecuentes
1. ¿Reinventarse implica dejarlo todo de golpe?
No. A veces reinventarse es ajustar el rumbo, no dinamitar tu vida entera.
2. ¿Y si no sé exactamente qué quiero hacer?
Perfecto. Murakami tampoco lo sabía. Empezó escribiendo, no planeando.
3. ¿Necesito validación externa para empezar?
No. La validación suele llegar después de la acción, no antes.
4. ¿Reinventarse es solo para emprendedores o creativos?
Para nada. Es para cualquiera que siente que ya no encaja donde está.
5. ¿Qué pasa si me equivoco?
Nada grave. Peor es quedarte quieto sabiendo que algo no va contigo.