Dejar de sobrevivir: la decisión que casi nadie se atreve a tomar
Jan 26, 2026El día que decides dejar de sobrevivir y empezar a vivir
Un día como hoy, hace tres años, pasó algo que lo cambió todo.
Y no, no fue magia. Fue una decisión. De esas que incomodan, que asustan y que te obligan a mirarte al espejo sin filtros.
Déjame hacerte una pregunta —bueno, varias— porque aquí empieza todo.
Las preguntas que casi nadie se atreve a responder
Sinceramente…
¿Cuántas personas conoces que hayan sido capaces de cambiar de trabajo porque ya no les llenaba, porque no era lo que soñaban hacer?
¿Cuántos de tus amigos siguen con su pareja solo por no pasar por el mal trago de una separación?
¿Cuántos dicen “el lunes empiezo” con la dieta… y ese lunes nunca llega?
¿O prometen ir al gimnasio hasta volver a verse sin espejo, pero abandonan antes de la segunda semana?
¿Cuántos serían capaces de enfrentar una situación incómoda solo por defender sus principios?
¿Cuántos arriesgarían su supuesta “comodidad” por un sueño, aun sin garantías de que vaya a funcionar?
¿Cuántos se atreverían a hablarle a un desconocido solo para decirle que les parece atractivo?
¿O a defender la dignidad de alguien que está pasando por un mal momento?
¿Cuántos renunciarían a los viernes y sábados de copas con “amigos” para quedarse solos en casa, disfrutando de su propia compañía?
¿Cuántos podrían dejar esa cerveza de después del trabajo… o dejar de beber del todo porque saben que no les hace bien?
Y ahora sí, la pregunta del millón:
¿Cuántas personas conoces que responderían todo esto sin justificarse para no sentirse mal con la verdad?
El día que dejamos todo atrás (menos las ganas de vivir)
Hoy, hace exactamente tres años, llegamos a Bali.
Y sí, dejamos todo atrás.
Todo… excepto una cosa:
nuestras ganas de vivir.
A algunos les escocerá.
A otros les inspirará.
Y siendo honesto, no me importa.
No soy yo quien sigue atrapado donde no quiere estar, haciendo lo que no quiere hacer, con quien no quiere estar.
No soy yo quien se toma diez pastillas cada mañana “porque es lo normal”.
Ni quien responde “aquí, sobreviviendo” cuando le preguntan cómo está.
Tomar consciencia duele… pero no hacerlo duele más
Mi único interés es ayudar a quien de verdad quiere tomar consciencia.
A quien entiende que muchas de las situaciones que vive no son mala suerte, ni destino, ni culpa de otros.
Son decisiones.
O la falta de ellas.
Salir de ahí no siempre es cómodo, pero es posible.
Y lo mejor de todo: depende de ti.
Consultoría privada para tomar el control de tu vida en 2026
Si sientes que llevas demasiado tiempo sobreviviendo, quizás este sea el momento de sentarnos y hablar.
Sin juicios.
Sin frases vacías.
Con honestidad.
Nota final
PD: Último día para que nos sentemos y conversemos.
Tranquilo, la vida es muy larga…
y en el fondo, cambiar no duele tanto como quedarse donde estás.
Conclusión
Vivir no es aguantar.
No es cumplir expectativas ajenas ni anestesiarte para llegar al viernes.
Vivir es elegir, incluso cuando da miedo.
Y a veces, todo empieza con una sola decisión incómoda… pero honesta.
Preguntas frecuentes
1. ¿De verdad es posible cambiar de vida aunque sienta miedo?
Sí. El miedo no desaparece, pero deja de mandar cuando tienes claridad sobre lo que quieres.
2. ¿Necesito tocar fondo para tomar una decisión importante?
No. Esperar a tocar fondo suele salir más caro emocionalmente que actuar a tiempo.
3. ¿Qué pasa si no tengo claro por dónde empezar?
No necesitas el plan completo, solo el primer paso correcto.
4. ¿Cambiar significa dejarlo todo atrás?
No siempre. A veces cambiar es ajustar, soltar o redefinir prioridades.
5. ¿Y si tomo una decisión y me equivoco?
Equivocarte avanzando siempre será mejor que quedarte quieto justificando.