Deja de nadar con pulpos y empieza a escribir tu propia historia
Feb 13, 2026Deja de nadar con pulpos si lo que quieres de verdad es ser poeta
A ver, hoy quiero contarte algo que puede incomodarte un poco. Y eso está bien.
Podría hablarte de una clienta mía, alta funcionaria, con estabilidad, sueldo fijo y despacho propio… pero con la sensación constante de que su vida se le queda pequeña. Sabe que puede aportar mucho más. Siente que no está jugando en la liga que le corresponde. Y mientras mantiene su puesto, se está construyendo como referente en hipnoterapia.
Pero hoy vamos a hablar de otro caso.
La historia de David Whyte: del océano a la poesía
Hablemos de David Whyte.
No era funcionario. Era biólogo marino. Su vida transcurría entre viajes, océanos y expediciones científicas. Suena apasionante, ¿verdad? Aventuras, naturaleza, ciencia…
Hasta que dejó de serlo.
Se quemó. Se vació. Se desconectó.
Y un día hizo algo que a muchos les parecería una locura: dejó la biología marina para convertirse en poeta.
No fue un arrebato. No fue una crisis nerviosa. Fue algo mucho más profundo: se reencontró con su verdad.
Sí, con esa vocecilla que tú también escuchas cuando el ruido baja. Esa que te susurra que quizá no estás donde deberías estar.
La incomodidad que no te deja en paz
No siempre es evidente.
A veces no hay un drama. No hay una catástrofe. Solo una sensación persistente de desajuste. Como llevar zapatos medio número más pequeños: puedes caminar, pero nunca estás cómodo.
Y ahí empieza el verdadero trabajo.
Con mis clientes, antes de hablar de estrategia, visibilidad o ventas, hacemos algo mucho más incómodo: confrontamos su vida actual con su vida ideal.
Y casi nunca coinciden.
Porque lo que “funciona” no siempre es lo que encaja.
Lo que paga las facturas no siempre alimenta el alma.
Lo que da prestigio no siempre da plenitud.
Si cada día te preguntas qué estás haciendo… algo pasa
Si te cuestionas constantemente:
-
¿Por qué hago esto?
-
¿Para quién lo hago realmente?
-
¿Qué pasaría si me atreviera?
No es casualidad.
Es señal.
Y no, no es fácil cambiar cuando todo tu entorno te empuja a quedarte igual. Cuando lo “sensato” es seguir. Cuando lo “responsable” es no moverse.
Pero dime algo…
¿De qué sirve ser excelente nadando con pulpos si lo que quieres es escribir poemas?
Rodéate de quienes ya han saltado
Cambiar solo es complicado. Muy complicado.
Por eso es clave rodearte de personas que estén en el mismo proceso o que ya lo hayan transitado. Personas que entiendan esa inquietud. Que no te miren como si estuvieras perdiendo la cabeza, sino como alguien que está despertando.
Da igual si eres biólogo, abogado, funcionario, panadero o violinista.
Si algo no encaja, no encaja.
Y cuanto antes lo aceptes, antes podrás redirigir tu energía hacia algo que sí lo haga.
Tu marca personal no es un logo: es coherencia
Aquí viene la parte que muchos pasan por alto.
No puedes construir una marca personal sólida si tú mismo estás desalineado. Es como intentar vender brújulas cuando no sabes hacia dónde vas.
Tu marca personal es la consecuencia de tu claridad interna.
Es la traducción estratégica de tu verdad.
Es lo que convierte tu experiencia en valor. Y ese valor, bien comunicado, en ingresos.
Porque sí, hablamos también de dinero. De convertir tu talento en algo rentable. De dejar de sobrevivir y empezar a construir.
Pero primero necesitas dejar de nadar donde no quieres estar.
Una verdad incómoda (pero liberadora)
Hay una idea poderosa que cambia por completo la manera en que te acercas a tu marca personal.
Una verdad que, cuando la entiendes, transforma tu forma de pensar… y por tanto tu forma de actuar.
Porque sin marca personal hoy estás compitiendo en la oscuridad.
Y seamos claros: sin visibilidad, sin posicionamiento y sin diferenciación, lo tienes más complicado que encender una cerilla en medio del océano.
Conclusión: deja de sobrevivir y empieza a alinearte
No se trata de dejarlo todo mañana. No se trata de irresponsabilidad ni de romanticismo ingenuo.
Se trata de honestidad.
Si sientes que algo no encaja, no lo maquilles. No lo justifiques eternamente. No lo anestesies con excusas.
Escúchalo.
Porque cuando alineas lo que haces con lo que eres, tu energía cambia. Tu mensaje cambia. Tu marca cambia. Y sí, también tus resultados.
La pregunta no es si puedes permitirte cambiar.
La pregunta es cuánto tiempo más puedes permitirte no hacerlo.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cómo sé si realmente necesito un cambio profesional o solo estoy pasando por una mala racha?
Si la incomodidad es persistente y aparece incluso en tus mejores días, probablemente no es solo una racha. Es desalineación.
2. ¿Es posible construir una marca personal mientras sigo en mi empleo actual?
Sí. De hecho, es lo más estratégico. Puedes empezar a posicionarte antes de hacer cualquier transición definitiva.
3. ¿Qué es lo primero que debería trabajar para alinear mi marca personal?
Claridad. Antes que diseño, antes que redes, antes que funnels. Claridad sobre quién eres y qué quieres representar.
4. ¿La marca personal realmente ayuda a generar ingresos?
Sí, cuando está bien definida y estratégicamente comunicada. No es exposición vacía, es posicionamiento con intención.
5. ¿Y si tengo miedo de equivocarme al cambiar de rumbo?
El miedo no desaparece. Se gestiona. Lo que sí crece es tu confianza cuando empiezas a actuar en coherencia contigo mismo.